Parroquia de San José de los Pocitos

    Diócesis de Aguascalientes México

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  • Llegaron las bodas del Cordero (Juan 2, 1-12)

    Meditación Dominical

    "Se celebraba una boda en Caná de Galilea". Así comienza el Evangelio de este domingo, con el cual se abre el tiempo litúrgico ordinario. La palabra "boda" sugiere inmediatamente una "alianza". Una boda es una alianza de amor inquebrantable entre el esposo y la esposa. De esto se trata.

    El evangelista da al milagro de las bodas de Caná -la conversión del agua en vino- el nombre de "signo", orientando así nuestra atención a su significado más que al aspecto prodigioso del hecho: "Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus signos". El significado es profundo y tiene que ver con la condición necesaria para que pueda realizarse la "nueva y eterna alianza" entre Dios y su pueblo. El Hijo de Dios vino al mundo para hacer posible esta alianza. En las bodas de Caná, antes de la intervención de Jesús, se había llegado a un estado en que era imposible realizar la alianza de amor; esto representa la falta de vino. Gracias a la intervención de Jesús, se dispuso de un vino nuevo, un vino excelente, de una cualidad radicalmente distinta, que permitió que esa alianza se realizara.

    Todos quedan maravillados preguntándose qué origen tiene ese vino que Jesús proveyó y que hizo posible la boda. No encontramos la respuesta hasta que leemos en el relato de la última cena que Jesús, tomando un cáliz lleno de vino, lo dio a beber a sus discípulos diciendo: "Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros" (Lc 22,20).

    La alianza antigua estipulada entre Dios e Israel no había podido realizarse plenamente por la continua infidelidad del pueblo. Por eso Dios declara caduca la antigua alianza y anuncia una alianza nueva: “Vienen días en que yo pactaré con la casa de Israel una nueva alianza; no como la alianza que pacté con sus padres... pues ellos rompieron mi alianza. Esta será la alianza que yo pactaré con la casa de Israel...: pondré mi Ley en su interior y sobre sus corazones la escribiré, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo” (Jer 31,31-33). Esta nueva alianza no puede ser rota, es eterna, pues se funda sobre la fidelidad absoluta de Cristo, que “obedeció hasta la muerte y muerte de cruz” (Fil 2,8). Así lo anunciaban los profetas: “Voy a firmar con ellos una alianza eterna” (Is 55,3).

    El Evangelio destaca el papel fundamental que cabe a la madre de Jesús, anotando al comienzo del relato esta circunstancia: “Estaba allí la madre de Jesús”. Ella advierte que la alianza nupcial estaba fracasando y solicita la intervención de Jesús: “No tienen vino”. La respuesta que Jesús le da es una de las expresiones más difíciles del Evangelio: “¿Qué a mí y a ti, mujer?”. Esta es una expresión idiomática hebrea que se repite a menudo en el Antiguo Testamento. Se usa para poner en cuestión la relación entre personas. Lo que Jesús quiere decir es que, si hasta ahora su relación con su madre era de sujeción –“estaba sujeto a ellos” (Lc 2,51)-, ahora esa relación debe cambiar y en adelante es ella quien debe estar sujeta a él en todo. Desde esta hora Jesús, que tiene el rol del esposo, toma toda iniciativa en el establecimiento de la nueva alianza. Su madre lo comprende y se pone inmediatamente a su disposición con total docilidad. No sólo esto, sino que invita a todos a hacer lo mismo: “Haced lo que él os diga”.

    María pertenece a aquella parte de Israel que esperaba una intervención salvífica definitiva de Dios, que anhelaba la realización de la bodas mesiánicas. Cuando el Esposo se manifestó ella se sometió a él sin reservas. También pertenecían a ese pueblo los sumos sacerdotes y los escribas y también ellos tenían autoridad sobre Jesús. Pero cuando Jesús se manifestó rehusaron darle a él la iniciativa y someterse a él, llegando en su resistencia hasta el extremo de condenarlo a muerte. Cada uno debe examinarse a sí mismo para ver en qué actitud se encuentra en relación a Jesús y acoger cada vez más fielmente la recomendación de María: “Haced lo que él os diga”.

    Felipe Bacarreza Rodriguez
    Obispo de Santa María de los Ángeles (Chile)

  • San Sebastián, Mártir

    Santo del dia

    Sebastián, hijo de familia militar y noble, era oriundo de Narbona, pero se había educado en Milán. Llegó a ser capitán de la primera corte de la guardia pretoriana. Era respetado por todos y apreciado por el emperador, que desconocía su cualidad de cristiano. Cumplía con la disciplina militar, pero no participaba en los sacrificios idolátricos. Además, como buen cristiano, ejercitaba el apostolado entre sus compañeros, visitaba y alentaba a los cristianos encarcelados por causa de Cristo. Esta situación no podía durar mucho, y fue denunciado al emperador Maximino quien lo obligó a escoger entre ser su soldado o seguir a Jesucristo.El santo escogió la milicia de Cristo; desairado el Emperador, lo amenazó de muerte, pero San Sebastián, convertido en soldado de Cristo por la confirmación, se mantuvo firme en su fe. Enfurecido Maximino, lo condenó a morir asaeteado: los soldados del emperador lo llevaron al estadio, lo desnudaron, lo ataron a un poste y lanzaron sobre él una lluvia de saetas, dándolo por muerto. Sin embargo, sus amigos que estaban al acecho, se acercaron, y al verlo todavía con vida, lo llevaron a casa de una noble cristiana romana, llamada Irene, que lo mantuvo escondido en su casa y le curó las heridas hasta que quedó restablecido.Sus amigos le aconsejaron que se ausentara de Roma, pero el santo se negó rotundamente pues su corazón ardoroso del amor de Cristo, impedía que él no continuase anunciando a su Señor. Se presentó con valentía ante el Emperador, desconcertado porque lo daba por muerto, y el santo le reprochó con energía su conducta por perseguir a los cristianos. Maximino mandó que lo azotaran hasta morir, y los soldados cumplieron esta vez sin errores la misión y tiraron su cuerpo en un lodazal. Los cristianos lo recogieron y lo enterraron en la Vía Apia, en la célebre catacumba que lleva el nombre de San Sebastián.El culto a San Sebastián es muy antiguo; es invocado contra la peste y contra los enemigos de la religión, y además es llamado además el Apolo cristiano ya que es uno de los santos más reproducidos por el arte en general.Oración a San Sebastián para pedir favoresSan Sebastián en la Enciclopedia Católica

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